miércoles, 24 de septiembre de 2008

Día 7: Objetivo cumplido

Quería una foto con ella y aquí está: Tsilla Chelton, protagonista de Pandora's box a sus ¡90 años! Cualquiera que haya asistido a un rodaje sabe lo duro que puede resultar, y ahí sigue esta mujer llena de pasión por la interpretación, con un papel muy quedón en esta peli, aunque de un único registro, sin evolución a lo largo del metraje, pero estaría bonito que le dieran el premio de interpretación femenina, más por su trayectoria, su edad, sus ganas, que por probablemente ser la mejor interpretación femenina de la sección oficial: Ese honor por ahora le correspondería a Verónica Echegui, pero ya tendrá tiempo y probablemente oportunidades esta joven actriz para ver reconocida su labor, o sea que ¡concha de plata para Tsilla! Haría buena pareja con el ganador masculino de la pasada edición, el actor chino Henry O.
De las pelis de hoy, me quedo con la japonesa Aruitemo aruitemo, aunque para el gusto occidental demasiado japonesa, los personajes no exteriorizan sus sentimientos, pero ese es el objetivo de un festival, ofrecer miradas distintas, o sea que no le vamos a achacar que sea demasiado japonesa, ¿no?

martes, 23 de septiembre de 2008

Día 6: ¡Olé sus güevos!

Pues sí señor, olé sus güevos. Hablo de Jaime Rosales. El gran triunfador de la última edición de los premios Goya con La soledad. Y como siga en esa deconstrucción fílmica así se va a quedar, solo. El tema de cómo se conjuga cotidianeidad y violencia es una constante en su corta filmografía, en este caso tomando como excusa el asesinato de 2 guardias civiles en Capbreton en un encuentro tan fortuito como fatal.
Hay diálogos, pero no se escuchan. Observamos la vida a distancia, las situaciones cotidianas de cualquier persona, desayunar, ir a tomar un café, charlar con un amigo, sacar dinero de un cajero... Solo que en este caso, esa rutina es la de un etarra. No hay tensión dramática, no hay subrayados, aunque desde el instante en el que se eligen unos momentos determinados y se obvian otros, ya hay una intención. La de Rosales es la de mostrar que aquel que mata no es tan diferente a cualquiera de nosotros. Que probablemente es más lo que nos une que lo que nos separa. Y todo esto sin un lenguaje cinematográfico convencional. Más cercano a la videocreación que al cine de consumo. Pero aunque el lenguaje esté libre de ataduras, los corsés de la distribución obligan a que, si quieres que tu película llegue a los cines, ha de llegar a los 85 minutos, y en este caso algo que podía ser atrevido y brillante con una duración notablemente más corta, se convierte en algo atrevido pero mortal para cualquier espectador cuyo nivel de snobismo no esté disparado. La de la duración stándar de los largometrajes cinematográficos, esa es la última frontera que le queda por derribar a Jaime Rosales, pero ¿se atreverá?

lunes, 22 de septiembre de 2008

Día 5: "¿Cómo vas a vivir John? Día a día..." (Rambo)

06:50 - Suena el despertador.
07:50 - 07:55 - Entro como toda esta semana en el programa El kiosko de esta santa casa para contarles qué ha dado de sí el finde y avanzarles lo más destacado de hoy.
09:00 - 10:30 - En el Kursaal proyección de El patio de mi cárcel, la película de Belén Macías. Lugares comunes del género, con esa novedad del protagonismo femenino, que es donde reside la principal virtud de la película, con un casting muy brillante, y una Verónica Echegui que podría entrar en las quinielas de cara al premio de interpretación femenina.
11:00 - 11:30 - Paso por la emisora, gestiones: Recabar información, llamar a Déborah de prensa de El deseo para atar la entrevista con Belén Macías, y también a Sandra de prensa de El truco del manco para atar la entrevista con el equipo de la peli.
11:30 - 11:40 - Me llaman como todos los días de Radio popular de Bilbao para que les cuente cómo va la cosa cinéfila.
12:00 - 13:50 - Proyección en el Kursaal de la película turca Pandora's box: Aunque le pesa el metraje, podía haber contado lo mismo quitándole 15 minutos, y la película saldría ganando, tiene su punto, y sobre todo, un toque muy de festival. Podría ser una de las outsiders al palmarés. ¡Quiero una foto con la abuela protagonista!
14:00 - 14:20 - Paso por las entrañas del Kursaal, donde está la zona de prensa: Recoger dossieres, curiosear un poco en la rueda de prensa de Pandora's box para ver si ha venido la actriz que interpreta a la abuela: ¡Sí está! A ver cuando la pillo, y si la reconozco, que está muy cambiada.
14:30 - 15:00 - En la sala club del Victoria Eugenia, entrevisto a Santiago Zannou, director de El truco del manco. Quería charlar con el prota, El Langui, pero está muy solicitado, y finalmente desisto.
15:00 - 15:30 - Avituallamiento rápido.
15:45 - 16:00 - Entrevisto a Belén Macías.
16:00 - 17:30 - Preparar el Magazinema de hoy. Y hacer gestiones para el de mañana.
17:30 - 19:00 - Ha quedado completito el programa. Por hoy suficiente.



domingo, 21 de septiembre de 2008

Día 4: ¿Cuando llega el recreo?

Travesía del desierto: Un desierto que pasa por Génova y por un instituto parisino. Winterbottom es quien nos hace deambular como pollos sin cabeza por la ciudad italiana de la mano de un padre, sus dos hijas, y la madre muerta, que también pasaba por ahí. La de Bajo Ulloa no, ya podía ser, la madre de las 2 hijas, muerta en accidente de tráfico. Se supone que tenemos que compartir ese duelo, vivirlo, vivir la muerte, la ausencia, el dolor, el cómo seguir adelante, pero la película de Michael Winterbottom también deambula como un pollo sin cabeza.
La segunda etapa de esa travesía por la sección oficial nos llegaba de la mano de Christophe Honoré, La belle personne se titula la película. Amoríos de instituto. El cine francés a menudo se pasea por el filo de la navaja, a un lado lo sutil, lo sublime, las relaciones humanas plasmadas como pocos cineastas saben hacer, y al otro, la pedantería insufrible, el blablablá almidonado. ¿Quien se puede creer los diálogos que mantienen profesores y alumnos en esta película? Llevada de manera confusa, por momentos no distinguimos los personajes, incluso hay un profesor que parece un alumno más, y la trama se enreda sobre sí misma, con el leit motiv de que el amor o es perfecto o no es, y eso, que no es. Ni amor, ni película, ni ná. O sea que me veo en la obligación de suspender a Monsieur Honoré, y me voy al recreo, que ya toca. Adieu.

sábado, 20 de septiembre de 2008

Día 3: Quemada antes de ver

Hace 5 minutos que he salido de ver el pase para la prensa de Burn after reading, la nueva película de los hermanos Coen. Algunos se reían. Y bastante. Daba la sensación que habían ido a reírse, predispuestos ante esa ola en la que ya están subidos los Coen, como pasa también por ejemplo con Woody Allen, o como en los conciertos en los que antes incluso de que el grupo toque un solo acorde, el público ya está entregado. Yo iba sin prejuicios, ni a favor ni en contra, pero eso sí, con ganas de ver la película, y es que los Coen acostumbran a ser una apuesta segura, en cuanto a la calidad de sus películas, eso creo que es indiscutible, aunque a mi personalmente hay algunas que me gustan, y mucho, y otras me dejan frío. Y a primera sensación, me parece que Burn after reading se va a quedar en ese segundo grupo.

Los Coen a menudo suelen dar una vuelta de tuerca de más a los géneros, suelen cruzarlos, pervertirlos, y en este caso juegan con el género de cine de espías. Y es que los rusos ya no son lo que eran. Y la CIA ya no sabe a quien vigilar. Y menos si son los monitores de un gimnasio quienes venden los secretos a cambio de un pack de operaciones estéticas. Y si todo el mundo va saltando de cama en cama.


Está bien, vale. La película, digo. Ha sido número 1 en taquilla en su estreno estadounidense con 19 millones de dolares recaudados. Supongo que es el primer top at the box office de los Coen, después de mucho cine, muchas películas, algunas independientes, otras con la etiqueta de "independiente", que no es lo mismo. Se merecen el éxito que están cosechando, me alegro. Con amigos como George Clooney y Brad Pitt todo es más fácil, por supuesto. Mr. Pitt tiene uno de esos personajes que le gustan, transformado, no tanto físicamente como en la personalidad de su personaje. Y tanto que le gusta transformarse y afearse, seguro que le encantó cómo acababa su personaje al leer el guión.


Y hasta aquí puedo escribir. Paro, no vaya a ser que se queme después de leer, o me queme yo, que sólo llevamos 3 días de festival y me comprometí a estar a pie de blog a diario. Como si me sobrara tiempo estos días, pero bueno, está bien plasmar las sensaciones, aunque sea a 5 minutos de haber visto la peli, en este blog. Me da que Burn after reading tampoco va a ser de esas películas que rumiándolas, dándoles tiempo, crecen en mi interior. Pero bueno, si cambio de opinión, prometo contároslo. A no ser que la marea de visionados fílmicos acabe dejando en el rincón del olvido la peli de los Coen. Sería una buena noticia, señal de que estoy viendo buenas pelis, aunque no tengo mucha fe en ello. A ver si hay suerte. Hasta mañana.

viernes, 19 de septiembre de 2008

Día 2: Con mover

Movimiento. Del alma. Hasta atenazarte en lo más hondo. Desde la garganta hasta el estómago. Un nudo de alambre de espino. 2 historias. Una a cada lado. Una del lado de la inocencia, de la infancia, la otra del lado del sinsentido, de la crueldad de los adultos. La inocencia debería ser fuerte, como una roca. Pero toda roca tiene grietas, y en ellas se va filtrando el horror provocado por los adultos, el holocausto judío. Eso que se filtra nos va helando poco a poco, hasta que, como el agua, se expande reventando esa roca, desde dentro.
El niño con el pijama de rayas. No he leído la novela, pero intuyo que, teniendo la historia una mirada infantil, hasta ese desenlace en el que la realidad de los adultos nos explota en la cara, el tratamiento que le da la película ha de ajustarse al relato original. Bravo por John Boyne, el padre de la historia, en la que vamos viendo retratada la realidad de la Alemania nazi, desde aquellos que no querían saber o al saber hacían como que no sabían (la madre), aquellos que tuvieron la oportunidad de levantar la voz y no lo hicieron (el propio niño "nazi" cuando le pillan al niño judío comiendo en su casa) o aquellos que por renegar de su origen fueron los primeros en dar un paso al frente y ser los más crueles (el joven teniente nazi), y bravo por Mark Herman, el director de la película, por no caer en la sensiblería fácil y tramposa como hizo Roberto Benigni en La vida es bella. Y por esa secuencia final, brutalmente aterradora, que queda reververando en nuestro corazón largo rato. Si no fuera porque a los 20 minutos entraba a ver otra película. Es lo que tiene el zinemaldia.
El niño con el pijama de rayas se estrena el próximo viernes. Merece ser vista. Merece ser recomendada. Y la historia, merece no ser olvidada.

jueves, 18 de septiembre de 2008

Día 1: De mitos y personas

Hablaba yo anteayer del duelo interpretativo entre Russell Crowe y Christian Bale en El tren de las 3:10, y lo ilustraba con un fotograma de la película. Este fotograma ilustra otro duelo, el de la película que inaugura hoy el zinemaldia, The other man. Son Liam Neeson y Antonio Banderas. Y no voy a contar como acaba la partida. No me apetece. Me ha dejado frío cinematográficamente hablando la película de Richard Eyre, y prefiero hablaros de los mitos del celuloide hechos carne mortal estos días en Donosti. Y es que si el arranque del festival cinematográficamente hablando es muy flojo, el plantel de estrellas la verdad es que no está nada mal: Bardem, Woody Allen, Banderas, Jonathan Demme, Mario Monicelli...

No soy muy mitómano. Tengo alguna foto con algún personaje que me resulta entrañable, desde Pilar Bardem a Robert Englund, pero a mi me gustan las películas. Tras salir de la proyección de The other man, y pasar de la rueda de prensa de Banderas, ya me crucé con el y Melanie en Hyde park hace un par de veranos, y sí, iban muy abrazaditos transmitiendo la sensación de ser una pareja enamorada, bueno, pues eso, que ya le he visto en carne y hueso, mientras me dirigía del Kursaal hacía la radio, me he cruzado con Belén Rueda (me ha parecido alta), Joan Chen y Michael Ballhaus, que es con el único con el que me apetecía sacarme una foto, ¿o mejor que la sacara el? Suya es la fotografía de grandes películas como La última tentación de Cristo o el Drácula de Coppola, pero bueno, como es miembro del jurado a ver si le pillo por ahí otro día.

A lo que iba: Estos días vemos por las calles de San Sebastián a gentes que nos han cautivado en la pantalla, pero a veces, me temo que casi siempre, es mejor dejarlos en ella. Me contaba esta mañana un taxista que durante 15 años trabajó en el festival llevando a los invitados de aquí para allá, que muchos de ellos dejaban mucho que desear. Me contaba una anécdota en torno a Almodóvar, recién llegado con su troupe al aeropuerto de Hondarribia, y resulta que no aparecía la maleta de Bibi Andersen. Esta muy tranquila, y Almodóvar gritándole como un energúmeno a la chica del mostrador de Iberia, que cómo se podía perder una maleta en un vuelo directo de Madrid, que a ver si se había caído en Burgos, y la pobre chica que no tenía ninguna culpa intentando capear el temporal, ante un hombre que probablemente admiraba. El trance se solucionó con una tournée por las tiendas más exclusivas de San Sebastián para poder vestir como era debido a la chica Almodóvar en cuestión. O sea que ya sabéis, si os invitan a un festival, id sin maleta y decid que os la han perdido, que os volvéis a casa con fondo de armario nuevo.

Me voy a comer algo rápido, que hay que ver Vicky Cristina Barcelona a las 3, y a partir de las 6, el primer programa del festival. Hasta mañana, y ¡mucho cine!