Mostrando entradas con la etiqueta música. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta música. Mostrar todas las entradas

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Play music

Tocar música. Aunque se podría traducir también como jugar música, jugando con la música, la música como juego. Y en ese juego nos sumergió ayer Matthew Herbert en el Victoria Eugenia donostiarra. Toda una big band a su servicio, 18 músicos cómplices, dispuestos a saltarse los corsés del género, los stándars, para divertir y divertirse: Tocando sus instrumentos por supuesto, pero lanzándose también papelitos, inflando globos con los instrumentos de viento, utilizando periódicos como improvisada sección rítmica, y con un niño grande como maestro de ceremonias, el propio Matthew Herbert manipulando samplers y demás cacharrería electrónica, como si fuera Charlot en la película Tiempos modernos. Un espectáculo que conjugaba a la perfección el clasicismo con la modernidad, desde una perspectiva lúdica, informal, desmitificadora: Un lujo, para disfrute de niños grandes y mayores.

lunes, 28 de abril de 2008

El predicador patibulario

En torno a 160.000 presos británicos fueron deportados a Australia entre 1788 y 1868. De esta manera el imperio británico mataba 2 pájaros de un tiro: Por un lado, evitaba que personajes de dudosa catadura moral volvieran a pasear y por ende "actuar" en las ciudades inglesas, y por otro colonizaba ese basto territorio que regia en las antípodas.
No creo que sea muy descabellado pensar que tanto Mick Harvey y Warren Ellis, como el propio Nick Cave, descienden de aquellos reclusos. Y si no descienden de ellos, lo parece: Por su imagen, y por su trayectoria... El pasado jueves recalaban en Donostia las malas semillas, y parecía que la homilía del reverendo Cave no caía en terreno valdío, vista la encendida respuesta de sus fieles. De todas formas, a un servidor, que siempre ha sido un tanto agnóstico, y no se ha detenido a estudiar los escritos de este poeta del rock, su sermón se le hizo un tanto extenso, me ocurre con todas las misas, que le vamos a hacer. Y lo peor de todo, no tocaron Nature boy: Imperdonable.