Ante la explosión de una bomba emocional no caben los daños colaterales: Si te ha alcanzado la onda expansiva, es que tú has sido el responsable de su activación.
viernes, 22 de febrero de 2008
jueves, 21 de febrero de 2008
DESATENDIDO
Dicen que quien tiene un amigo tiene un tesoro. Y es verdad. En el cofre de nuestra vida vamos introduciendo poco a poco monedas. Algunas brillan mucho pero cuando las miras con detenimiento te das cuenta de que son falsas. Otras no parece que tengan gran valor pero un día te sorprendes al descubrir que son de oro. Las hay que con el paso del tiempo van perdiendo valor. El mercado es así, cambiante. Otras piezas te las encuentras en un rinconcito del cofre, dónde no esperabas, pero… ¡qué gran valor tienen!. Una pena no haberlas encontrado antes. Y por supuesto están las monedas de un oro tan puro que aunque la economía mundial caiga en picado siguen cotizándose muy alto. El valor del tesoro no se calcula por la cantidad de monedas que posees en tu cofre, sino por el oro del que están hechas.
Cuando somos pequeños abrimos todos los días el cofre y admiramos nuestras monedas. Y les quitamos el polvo, las mimamos, las cuidamos… porque ¡Qué felices nos hace tenerlas! Pero pasa un verano, y otro, y otro, y otro más… y de repente hay muchas cosas que hacer, el tiempo se acorta y el invierno cada vez llega antes. Comienzas a no prestar tanta atención a tus monedas. ¿Falta de tiempo o pereza?, ¿orgullo tal vez?. Sin darte cuenta empiezas a olvidar lo importantes que son para ti. Algunas monedas aún siendo de oro se han oxidado inexplicablemente. Otras han desaparecido del cofre. Eso sí, las que no eran de oro ahí siguen brillando.
DESATENDIDO. Así es como se encuentra en ocasiones nuestro tesoro. Y… ¿Queremos perderlo?.
Cuando somos pequeños abrimos todos los días el cofre y admiramos nuestras monedas. Y les quitamos el polvo, las mimamos, las cuidamos… porque ¡Qué felices nos hace tenerlas! Pero pasa un verano, y otro, y otro, y otro más… y de repente hay muchas cosas que hacer, el tiempo se acorta y el invierno cada vez llega antes. Comienzas a no prestar tanta atención a tus monedas. ¿Falta de tiempo o pereza?, ¿orgullo tal vez?. Sin darte cuenta empiezas a olvidar lo importantes que son para ti. Algunas monedas aún siendo de oro se han oxidado inexplicablemente. Otras han desaparecido del cofre. Eso sí, las que no eran de oro ahí siguen brillando.
DESATENDIDO. Así es como se encuentra en ocasiones nuestro tesoro. Y… ¿Queremos perderlo?.
Proverbio de los Tédax del amor 8
Pan sin sal. Café sin cafeína. Gominolas sin azucar. Cerveza sin alcohol. Leche sin lactosa. Bombas sin emociones. Vida sin vida.
miércoles, 20 de febrero de 2008
Proverbio de los Tédax del amor 7
Nos gustan las bombas emocionales aunque exploten entre los brazos: Sin ellas nuestra existencia no tendría sentido.
martes, 19 de febrero de 2008
No es ciudad para viejos
lunes, 18 de febrero de 2008
Infancia de casas abandonadas

En mi cada vez más lejana infancia (como la vuestra), los niños, tras ver Mázinger Z, nos dedicábamos a callejear; Andar en bici, jugar al fútbol en la pista de patines, perseguir gatos y… Entrar en casas abandonadas. En mi barrio recuerdo hasta 4: Casas solariegas, villas que bien podían haber sido la residencia de Norman Bates. Casas que tendrían su historia, y que a nosotros nos producían una mezcla de miedo y excitación. La aventura estaba a la vuelta de la esquina: Bastaba esperar a que cayera el sol, y armados con alguna linterna que tomábamos prestada de casa, nos lanzábamos a descubrir qué misterios podía albergar alguno de esos ruinosos edificios. Siempre había una tapia, una verja, pero nuestra curiosidad era capaz de superar los más oxidados obstáculos. A veces te encontrabas con algún desheredado conservado en alcohol, y no se quien de los 2 se llevaba el mayor susto.
Hoy en día los niños según parece no viven tanto en la calle como lo hacíamos generaciones previas. Las aventuras se encierran en la play station. De hecho, ya no hay casas abandonadas. Pero pronto las habrá: Eso sí, no serán ruinosas, serán casas a estrenar, que nadie habrá comprado. Bastara forzar una puerta para que un niño satisfaga su curiosidad, pero todo estará asépticamente virgen, no habrá historias, vidas a imaginar, no quedarán recuerdos impresos en un desgarrado papel pintado.
Hoy en día los niños según parece no viven tanto en la calle como lo hacíamos generaciones previas. Las aventuras se encierran en la play station. De hecho, ya no hay casas abandonadas. Pero pronto las habrá: Eso sí, no serán ruinosas, serán casas a estrenar, que nadie habrá comprado. Bastara forzar una puerta para que un niño satisfaga su curiosidad, pero todo estará asépticamente virgen, no habrá historias, vidas a imaginar, no quedarán recuerdos impresos en un desgarrado papel pintado.
domingo, 17 de febrero de 2008
Proverbio de los Tédax del amor 6
No se conoce la composición de una bomba emocional hasta que explota. Y entonces, ya es demasiado tarde.
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